En la vida pasan muchas cosas, que al principio ves de una manera y poco a poco lo vas viendo diferente.
Esa muñeca de trapo, cuidar ese nenuco...Era tu primera importancia y tu mayor preocupación era que tu madre te castigara sin juguetes...
Y es que antes todo parecía tan fácil...Soñabas con ser ''mayor''... Pero a medida que vas creciendo te das cuenta de que no todo es tan fácil. Cambias tus muñecas por un móvil o un vestido nuevo... Conoces gente nueva, sales... y otras cosas pasan a ser tu mayor importancia... Tus amigos, te das cuenta de lo que es la amistad que no todos los que te ponen buena cara son amigos, te llevas muchas decepciones... pero aprendes, que amigos de verdad hay pocos pero merece la pena... y es que ellos son los únicos que nunca te fallan y siempre están ahí en los buenos y en los más difíciles momentos. Conoces chicos, lo pasas bien, te ríes, parece fácil... Digo parece, porque esos chicos son solo pasatiempos y todavía no ha llegado la excepción... Al principio piensas que será como otro que viene y se va sin importarte, sin preocuparte, pero cuando todo cambia, hasta tu forma de ver las cosas, tu forma de pensar, te das cuenta de que esta vez no sientes lo mismo... Me resulta imposible llegar a explicar esto con palabras... Porque no es una explicación cualquiera, ni siquiera se puede preguntar porque tampoco tiene respuesta... Pero, ¿Entonces como lo sabes? Simplemente lo sabes... No lo sé... solo sé que cada vez que abro el móvil y veo una llamada perdida suya se me pone una sonrisa en la boca, cuando me manda un mensaje esa sonrisa ya no se borra en todo el día, cuando por cualquier cosa insignificante te acuerdas de... y todo te hace recordar algún momento que pasasteis, alguna sonrisa algo que en un determinado momento te dio... Porque estoy extraña cada vez que le hablo, cada vez que le voy a ver, cada vez que me decía te quiero... y solo pensar que el cuento se acaba ya es demasiada impotencia... Porque aunque este a mil kilómetros  de distancia... lejos... te siento cerca, porque he comprobado que la distancia no es un problema... si uno no quiere... simplemente hace que tengas más y más ganas de verle, de tenerle cerca, de abrazarle.. Pero quien no arriesga no juega... y quien no juega no gana... Y nadie sabe si ha ganado hasta el final del juego... No puedo decir para siempre porque nunca se sabe... pero lo que si sé es que lo hemos vivido, no lo voy a olvidar nunca.